Oscar 2018: mejor largometraje documental

Cinco largometrajes optan al Oscar a mejor documental del año. Sin un favorito claro, parece que la francesa Caras y lugares parte con cierta ventaja. La noche del domingo conoceremos la respuesta. Estas son mis preferencias, ordenadas de mejor a peor:

1. Last men in Aleppo (Steen Johannessen, Firas Fayyad). Desenterrar niños de los escombros de una ciudad destruida. Situaciones como esta la viven a diario los miembros de los Cascos Blancos, un grupo creado en una Siria que arrastra cinco años de guerra con la misión de socorrer a la gente que sufre los destrozos de las bombas en sus casas y sus propios cuerpos.Last_Men_in_Aleppo-427025100-large Lo que verán en Last men in Aleppo no es ficción. Es un documental grabado cámara al hombro y siguiendo a los Cascos Blancos en cada una de sus misiones, por lo que su visionado puede resultar, cuanto menos, desasosegante.

Se ha tachado al documental de mostrar solo una parte de la historia, de contar solamente una versión de los hechos. Y, obviamente, es cierto. El documental te dice quiénes son los buenos y quiénes los malos en este conflicto. ¿Resta esta circunstancia valor al documento? No lo creo. Narra la historia desde su punto de vista, algo absolutamente lícito, y lo hace sin tapujos, sin tratar de esconderlo, sin mostrarnos la otra versión amputada o tergiversada. Simplemente, sin mostrarla. Es su versión y toca al espectador escucharla, sentirla, y ser consciente de quién, cómo y qué le han contado. Imprescindible.

Disponible en Filmin desde el 15 de febrero.

2. Strong Island (Yance Ford). Estados Unidos y su cuenta pendiente con la discriminación racial. El eterno problema de imparcialidad que (algunos, suponemos) policías y jueces yankis muestran a la hora de actuar cuando quien está al otro lado presenta tal o cual tono de piel.Strong_Island-887187619-large

Con esta premisa de fondo, Ford indaga en la muerte de su hermano, acaecida en 1992, y las consecuencias que aquel desgraciado acontecimiento tuvieron en el seno de su familia y en la vida del supuesto asesino. El director intercala los testimonios de sus hermanas, madre y algunos de los amigos de su hermano fallecido con fotografías de su familia para hablar de la manera más directa y subjetiva (también en este caso) de una historia íntima. Un suceso en el que muere un joven, que afecta a una familia en particular pero que, eso da a entender el documental, responde a una manera de proceder por parte de una sociedad, que sigue mostrando aversión y rechazo a las personas con distinto color de piel. Es un documental sencillo. Sobre lo terrible que puede llegar a ser la vida. Sobre lo injusta que se puede volver. Vale la pena que nos asomemos.

Disponible en Netflix desde el 15 de septiembre de 2017.

3. Caras y lugares (Agnès Varda, JR). La directora de cine francesa galardonada con el Oscar honorífico en 2017, Agnès Varda, es considerada la abuela de la Nouvelle Vague y una de las pioneras del cine hecho por mujeres y del cine feminista. En la actualidad, con 90 años, Varda se une a JR, fotógrafo y artista callejero galo, para emprender una aventura que les llevará a algunos de los pequeños pueblos franceses con más encanto.Caras_y_lugares-741596755-large

Subidos a una camioneta convertida en cámara de fotos más impresora gigantes, los dos protagonistas del documental viajan, fotografían a las personas con las que se cruzan, imprimen y pegan los retratos en fachadas, graneros… Se trata de un filme tan sencillo como original e innovador. Muy fresco, muy real, sobre todo, gracias a la veterana directora. No tanto en el caso de JR, menos natural (difícil igualar la actuación de Varda en este sentido), menos abierto y espontáneo, más preocupado, eso parece, por lucir bien en cámara o por mostrarse de determinada manera a través de sus palabras. El proyecto, dicho esto, vale la pena y disfrutar durante 90 minutos de Varda paga por sí solo el precio de la entrada.

Se estrenará en España el próximo 25 de mayo.

4. Ícaro (Bryan Fogel). La apuesta de Netflix, Ícaro, son dos documentales en uno. Comienza siendo el intento de demostración por parte de un deportista amateur y director del filme, Bryan Fogel, de que con un tratamiento de dopaje adecuado podría ganar una de las carreras ciclistas no profesionales más exigentes del mundo. Y lo que parece que se va a quedar ahí, desemboca en “otro” documental mucho más grande, mucho más importante.caro-807322895-large

Todo da un gripo de 180º cuando Fogel en la búsqueda de quien le aconseje y asesore sobre la manera ideal de consumir determinadas sustancias dopantes topa con la verdadera estrella del documental: Grigory Rodchenkov, director de un laboratorio, el Centro Antidopaje de Moscú. Aquí comienza la verdadera historia, la de una superpotencia (probablemente, no la única) que utiliza a sus deportistas y todos los medios a su disposición (no necesariamente lícitos o legales) para obtener el mayor de los éxitos en cada cita olímpica. Lo que cuenta sorprenderá a pocos o nadie, la manera de hacerlo se vuelve caótica por momentos, pero no deja de resultar curioso e interesante descubrir los entresijos de tremenda trama y cómo el ser humano se las ingenia siempre para, con trampa o sin ella (y con el suficiente financiación), obtener lo que quiere.

Disponible en Netflix desde el 4 de agosto de 2017.

5. Abacus: small enough to jail (Steve James). La famosa crisis financiera de 2008 trajo consigo muchas y muy graves consecuencias por todos conocidas. Que esas consecuencias las hayan sufrido los culpables de haberla provocado ya es otro asunto. En Estados Unidos, la única compañía acusada criminalmente por tales sucesos fue una pequeña y familiar institución financiera: Abacus.Abacus_Small_Enough_to_Jail-249420421-large

A lo largo de los 88 minutos de documental escuchamos las justificaciones de la familia afectada, convertidos, según sus declaraciones, en chivo expiatorio de la crisis y de los abusos bancarios. Todos ellos esperan la resolución judicial que dicte si son culpables o inocentes, si eran conocedores de la estafa que algunos de sus empleados llevaron a cabo, hecho probado, lo que convierte al documental en un thriller judicial cuya resolución interesa, pero no tanto. Y no tanto porque las únicas pruebas que se nos muestran son los propios testimonios de la, eso sí, entrañable familia de banqueros, los Sungs, lo cual dificulta que nos sintamos partícipes de una historia cuyas consecuencias sufrimos todavía en la actualidad.

Sin fecha de estreno en España.

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